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Un día largo

He tenido días realmente cargados de trabajo y parecieran que no acaban nunca.

Algunos pueden pensar que el hecho de trabajar en una organización cristiana y estar sentado tras un computador es algo sencillo y sin esfuerzo, pero en realidad, mucho de este trabajo es agobiante; no porque sea malo o feo sino porque requiere concentración y desgaste emocional, sobre todo cuando tienes que dar una respuesta a las inquietudes de los demás.

Al mismo tiempo es lo genial de servir a las personas porque llegas a conocerlas y puedes ser parte de algo grandioso que Dios quiere hacer en ellos. No siempre es fácil, sin embargo hay momentos gratificantes aún en los días largos y agobiantes como estos.

Uno de los pasajes que me ayudan a reflexionar y cobrar ánimo es este:

23 Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres.

24 Pues ya saben que, en recompensa, el Señor les dará parte en la herencia. Porque ustedes sirven a Cristo, que es su verdadero Señor.

Colosenses 3:23-25 [DHH]

Pienso: ¿a quién sirvo? ¿cuál será mi pago? Y todo cobra sentido. No te canses de servir a las personas.

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