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Trabajando juntos

Una de las herramientas más importantes en cualquier trabajo o ministerio es el compañero, el equipo de trabajo.

Qué gran título recibe Tíquico en el siguiente pasaje:

Colosenses 4:7 Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor,

Me gustaría resaltar algunas características que el apóstol Pablo menciona de él:
1- Amado hermano
2- Fiel ministro
3- Consiervo en el Señor

Creo que podríamos mencionar otra característica casi tácita en este versículo, y es su diligencia. “Todo” se los hará saber. Tíquico era responsable y cumplía con su parte del trabajo. Era confiable, se le podía encargar una tarea. Es como cuando dice en Proverbios que el siervo fiel es como agua fresca en el calor del verano.

Es importante que en todo trabajo contemos con personas que cumplan estas características, debemos y necesitamos trabajar con gente confiable, leal y honesta; que caminen en la misma dirección y tiren para el mismo lado.

El apóstol Pablo habló en otro momento de no unirse en yugo desigual. Siempre tomamos este versículo en relación con el noviazgo o matrimonio, pero en realidad es un principio: “si te unes con alguien que no tiene tu misma visión, vas a caminar cojeando de una pata”. Imagínate un arado con una mula de un lado y un buey al otro, no tienen la misma fuerza, no son del mismo tamaño entre otras cosas que podrían resultar en un estorbo al momento de trabajar.

Pero hay otro aspecto que me gustaría resaltar y es el de Pablo como consiervo. Él estimaba, amaba y valoraba a Tíquico. Elogiaba su trabajo y su vida, lo consideraba y exaltaba ante los demás. Algunos dicen que el siervo de Dios no debe esperar recompensas, y en cierto modo la ambición del siervo no debe ser el aplauso. Pero cuán importante y valioso es una palmada en la espalda y un “bien hecho”.

Los que estamos en el servicio debemos cultivar este espíritu de aprobación y apoyo para nuestros consiervos, nótese que dije consiervos y no empleados, es un trabajo a la par, donde todos somos uno en el cuerpo de Cristo. Debemos por lo tanto animar, apoyar y estimular a los que están con nosotros en la obra de Dios.

Espero que esto te anime a ti y gracias por ser mi consiervo en la obra de Dios.

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