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Pascua sin Jesús

Aunque parezca ilógico muchos hoy en día celebran pascua sin Jesús; la intervención del conejo hizo que desplace de la mente de muchos al punto que sólo creen que la pascua tiene que ver con los huevos de chocolates. No quieren pensar en el sacrificio de un cordero y muchos menos de Cristo crucificado, la idea de ver a alguien ensangrentado les causa náuseas y quieren ver algo tierno como un esponjoso conejito antes que alguien que está muriendo en la cruz. La pregunta aquí debería ser: ¿Quién te salvará, el conejo con sus caramelos o Jesús?.

Pensar en quién definirá mi futuro debe ser la cuestión y dará sentido a una celebración como la pascua. Si vamos a sus raíces, todo comienza con un pueblo en esclavitud y Dios los libera, un cordero es sacrificado y su sangre marca una puerta por donde no pasaría la muerte. Y todo esto es simplemente un cuadro de cómo Jesús haría lo mismo en un sentido espiritual, nos libraría de la esclavitud del pecado y su sangre derramada en la cruz me salvaría para la eternidad. Él es nuestra pascua, Jesús hizo que el juicio de Dios pasara por encima nuestro, que no suframos el castigo pues Él lo sufrió por mí.

Romanos 5:17  Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
5:19  Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
5:21  para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

Este pasaje nos recuerda nuestra condición natural: Condenados; y nuestra salvación adquirida por medio de la obra de Cristo. Esta es la verdadera razón por la que celebramos la pascua, porque reconocemos nuestra naturaleza caída y la salvación de Dios dada en la persona de Jesús.

Celebremos esta pascua del modo correcto, con la actitud correcta, con la mente clara y ordenada en la persona de Jesús. Si bien está bueno que disfrutemos de la comida y la compañía de amigos y familia, lo más importante es tener a Jesús presente y que Él sea nuestra pascua.

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