Saltar al contenido

Navidad

La navidad, para muchos hoy, es sólo comercial. En el concepto de los niños, navidad es: regalo y Papá Noel; para los jóvenes: fiestas y diversión, y los adultos son: regalos costosos y deudas.

Pero el mundo de hoy en día ha quitado los ojos de la navidad verdadera para mirar lo que el mundo les ofrece con un perfil muy diferente.

La navidad es un hombre viejo con barba y pansa inflada, con un rostro tierno que trae regalos a los que se portan bien. Sin embargo, navidad es celebrar el nacimiento de un niño: “Jesús”, quien viene a darnos el regalo más glorioso porque somos malos, porque estamos alejados de Dios y quiere reconciliarnos con Él.

Lucas 2:9-12 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;  y tuvieron gran temor.
Pero el ángel les dijo: No temáis;  porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

El mundo trata de torcer lo que Dios hizo para nuestro bien. El mundo habla de un futuro prospero, pero la única forma de encontrar prosperidad para nuestras almas está en la persona del Señor Jesús.

La única forma de encontrar la paz y el amor es en quien ES AMOR y PAZ: “Jesús”. No podemos encontrar en el mundo nada que satisfaga nuestras vidas como Jesucristo.

Navidad para muchos hoy en día es pavo, dulces y regalos. Cosas perecederas, cosas tangibles que se consumen. Pero la verdadera navidad es recordar a Aquel que nos amó de tal manera que tomó la forma de hombre y nació en un pobre lugar para traernos el regalo que no merecemos, porque somos malos, pero que Él nos quiere dar por su gran amor: la salvación. Esto es eterno, intangible pero lo podemos ver con los ojos de la fe.

Mientras el mundo mira las luces que los rodea y deslumbran; nosotros podemos ver a Aquel que se humilló y dejó la gloria de su Padre para morar entre nosotros, para tomar nuestro lugar, para darnos vida, cuando estábamos perdidos.

Juan 1:9-14 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Celebremos la Navidad con amor; con gozo porque entendemos que estamos recordando el momento en que Dios mismo se acercó para que nosotros nos podamos acercar al Padre a través de su hijo Jesús.

Publicado enBlog