Lo que aprendí de «El Planeta de los Simios»

Es unas de las películas que me gustó desde que era niño y obviamente te estoy hablando de la primera saga los años 60 y 70.

Pero esta nueva trilogía es realmente interesante, tanto por sus efectos especiales como por su guión. Y por eso quiero contarte lo que aprendí con esta película, especialmente con la última: «Guerra».

No dejes con vida a tu enemigo

Si algo ha dejado claro el cine, desde «El dólar marcado» hasta hoy es que si dejas a tu enemigo con vida, éste volverá y te matará. Le ocurre a los villanos cuando dejan a los héroes mal heridos y le ocurrió a «Cesar» cuando dejó al soldado con vida, quien al final, tiró la flecha que lo mató.

En tu vida espiritual no puedes quedarte con enemigos rondando por tu patio. Si has dejado algún pecado o hábito pecaminoso debes acabar con todo lo aquello que te lleva a pecar. No tengas misericordia de ellos. Odia el pecado como Dios lo odia. El rey David dijo: «Odio la mentira, no la soporto; pero amo tu enseñanza.» Salmos 119:163 [DHH]

No guardes cosas de tus enemigos

Esto le costó la vida al militar que mató a la familia de César. Guardó la muñeca de trapo de Nova y se contagió de la enfermedad que tanto odiaba. A veces tendemos a guardar cosas del pasado: números telefónicos, cartas, fotos o instrumentos que nos hicieron pecar y quizás hasta algún disco de música que nos transportan a esos momentos de pecado y si están contigo te mataran en algún momento.

Siempre puedes redimirte

Tras la conversación entre César y el Kong, el gorila dice: «Yo voy a salvarme a mí mismo.» Y César agrega: «Si queda algo que salvar.» Pero al final, en el momento crucial de la película, es el Kong quien salva a César pagando con su propia vida, siendo que él trabajaba como esclavo de los humanos. Realmente podemos hacer algo para cambiar nuestra vida, no todo está perdido, podemos ayudar a otros a pesar de nuestros errores, aún cuando nos convertimos en los más odiados por todos, podemos dar algo bueno.

Me gusta ver estos destellos de luz que llenan mi vida en cosas que no todos pueden verla y no quiero ser de ese tipo de personas que espiritualizan todo, no, definitivamente no soy de esos. Sino que pienso en que siempre hay algo que aprender.

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