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La realidad supera la ficción

No sé si te ha pasado que después de ver una muy buena película sales del cine y cuentas a todo mundo lo maravilloso que fue; comienzas a relatar las escenas más sobresalientes y con lujos de detalles, algunos hasta con los sonidos de los efectos especiales, haciendo con las manos los ademanes y en algunos casos, los niños, hasta imitando la voz del protagonista o del malvado de la película.

Estoy seguro que en algún momento de tu vida lo hiciste. La pregunta ahora es: ¿haz considerado el evangelio como la mejor película de la época? Tú eres el protagonista, la persona en problemas y viene el héroe a salvarte de una manera formidable, nadie podría hacerlo, estás a punto de perder la vida e irrumpe en la escena, el fantástico Jesús y te salva.

Para muchos hablar del evangelio es algo muy complicado. Algunos suponen que necesitan años de crecimiento y conocimiento teológico, pero en realidad no es así, si bien es necesario el conocimiento, lo más necesario es saber qué fue lo que hizo Jesús por ti y contárselo a otro. Hay diferentes programas, cursos y talleres que te pueden enseñar técnicas sencillas y prácticas para que puedas comunicar el evangelio de una forma clara, pero nunca tendrán resultado si en tu corazón no está el deseo de contarles a los demás lo que Jesús hizo en tu vida. Un hombre estaba ciego de nacimiento, Jesús se acercó, puso barro en sus ojos y le devolvió la vista. Los fariseos le pidieron explicaciones y él sólo respondió: lo más importante.

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.
15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
24 Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

Juan 9

Contar a otros de la obra que Jesús hizo en nosotros es testificar, mostrar el camino que nosotros tomamos para encontrar salvación. Quizá no sepamos mucho, pero algo si sabemos, que estábamos ciegos pero ahora vemos.

Cuéntales a otros de esta obra a favor tuyo, diles con tus palabras, simples y sencillas, que la mejor película es la que estás viviendo y que el Superhéroe Jesús está apunto de salvarte, sólo debe confiar en Él. Dios te bendiga y te use en comunicar su evangelio.

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