Homosexualidad e iglesia

By 17 junio, 2019Blog

Mucho se ha hablado del matrimonio igualitario, sobre todo aquí en Ecuador, que hace pocos días que se aprobó la ley que permite a dos personas del mismo sexo contraer matrimonio.

Los grupos religiosos protestaron, los grupos LGTBIQ festejaron y las redes sociales estallaron. Hubo propuestas de salir a las calles a protestar en contra de esta ley y otros a defenderla. Ni hablar de la lluvia de memes que hacían chistes de todo tipo. Entonces me preguntaron cuál es mi postura y es fácil responder, pues es mi convicción, y al mismo tiempo creo que es fácil lastimar la susceptibilidad de algunos; así que lo que sigue será desde mi punto de vista, sin tomar la postura en nombre de nadie ni hablando por la Iglesia, sino solamente es mi respuesta:

Yo creo que la homosexualidad es pecado porque Dios lo llama pecado. Hay varios pasajes donde hay una lista de pecados y entre ellos éste.

 18  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 21  Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22  Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24  Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25  ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26  Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27  y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28  Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29  estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30  murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,  31  necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32  quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. Romanos 1:18-32 [RV60]

Quien determina qué es pecado o no, es Dios, no yo. No depende de mi percepción sino de su persona. Todo lo que va en contra de su santidad y su verdad es pecado. Así que, no es lo que yo pienso o siento sino lo que Dios dice acerca del pecado y hay un juicio sobre el pecado y una condenación.

23  Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 6:23 [RV60]

El problema con la iglesia

Sin embargo, las personas en las iglesias se alarman porque no saben cómo tratar con los homosexuales. No saben qué camino darles para que salgan del pecado. Estamos acostumbrados a decirles: “ora y lee la Biblia” pensando que de esta forma se alejará del pecado, quizás (y sólo digo quizás) es porque no saben cómo o no quieren tratar el pecado. Pero estos casos necesitan un trabajo pastoral. Alguien que trabaje en sus vidas y les acompañe en el proceso de dejar la práctica de pecado.

Nuestra cultura eclesial todo pecado sexual lo magnífica, porque entiende que es en contra del templo del Espíritu Santo, pero se olvida que fumar también lo es, igual que tomar alcohol en exceso y que comer en exceso también; en todos estos casos no cuidan el “Templo” y esos pecados o prácticas son aceptables.

La homosexualidad debe ser tomado como otro pecado y necesita tratamiento especial para poder abandonarlo. El problema es que en muchas iglesias la forma de restaurar es: pase al frente, admita su pecado y apártese. Pero sin las herramientas y ayudas adecuadas no lo van a lograr por sí solos. Luego, están felices porque la persona reconoció el pecado y dijo que no lo volverá a hacer. De esa forma sienten que están libres de la responsabilidad del pecado y que son iglesias que guardan la sana doctrina y santidad. Aunque no haya un trabajo arduo de ayuda. Por eso siguen pecando en oculto y la caída nuevamente es posible y la disciplina o castigo es mayor; hiriendo el corazón del débil.

¿Acaso el chisme, la mentira y la codicia no destruyen a la familia y comunidad? La ira también, pero decimos: “Es que el hermano es bravo”. Y no vemos a estos pecados como dañinos sino como malas costumbres. Otros dicen que hay comportamientos que son culturales, pero el pecado no es cultural; el pecado es pecado y Dios lo determina. Cultural es la forma en que tratas el pecado, no el pecado. La homosexualidad es pecado.  El problema es cómo lo trata la Iglesia y eso hace que los grupos sociales odien al evangelio y critiquen la fe. No quiero echar la culpa de esto a Satanás, porque a veces creo que nosotros hacemos este trabajo sin su ayuda, pues tratamos con desprecio a los que cometen pecados que a nuestros ojos son terribles, pero tienen el mismo valor que la mentira ante Dios.

Unos me decían: “La familia ya estaba en crisis no por los homosexuales sino por la infidelidad, la fornicación y el maltrato intrafamiliar”… Y tienen razón. El modelo de familia se destruyó hace años, pero eso no justifica el pecado de homosexualidad. No porque me fue mal en mi matrimonio me hago homosexual o consiento esta práctica como aceptable. Dos errores no producen un acierto. Un pecado no justifica otro pecado.

¿Que si estoy de acuerdo con la unión de dos personas del mismo sexo? No, porque es un pecado. ¿Que debo respetar la ley? Sí, porque es un mandato. Pero yo tengo libertad de culto y debo enseñar a mis hijos lo correcto ante los ojos de Dios.

La pregunta no es: si debo estar de acuerdo o no con la ley de matrimonio igualitario, sino ¿de qué forma, como iglesia, debo tratar al que no conoce a Dios cualquiera sea su pecado? Esta es la pregunta que debemos hacernos y responder.

Author nel

Argentino, nacido el 01 de agosto del '77, obvio! 1977. Casado con Esther Logacho. Padre de Ariel David, nuestro pequeño León de Dios y de Lucas Nicolás el que Resplandece. Ambos son nuestro mayor tesoro. Trabajo como misionero en Quito Ecuador desde el año 1999 y en 2006 fundé Comisión Juvenil, una misión evangélica que tiene el sueño de entrenar a jóvenes en diferentes áreas de ministerio en la iglesia local para fundar nuevas iglesias. Amamos a Dios profundamente y nos dedicamos a Él por completo. Comparte sus reflexiones en su blog personal www.notansimple.com desde 2011. Hoy trabaja en LA BIBLIA DICE y Vamos Juntos coordinando eventos y contenidos de estudios, devocionales y recursos bíblicos digitales.

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