El desafío de subir al ring

¡Y comienza la pelea! Cada contrincante está en su esquina y esto ¡va a comenzar!

No soy un hombre de boxeo, pero tengo un amigo, Martín, que sí lo es y creo que podemos aprender mucho de esta disciplina deportiva, porque él me las enseñó.

Me gustaría que pensemos un momento en algo que normalmente no le pondrías atención.

Tienes 3 escalones para subir al cuadrilátero, tres escalones que son decisivos, porque una vez que los subes, estás en la pelea.

Son pasos simples, pero difíciles de dar. Son pasos sencillos pero decisivos. Pasos que cambiarán el futuro de tu vida. De cómo te ven las personas y cómo te ves a ti mismo.

Primer escalón: Autocontemplación: ¿cómo te ves? La forma en que te ves determinará tu ejercicio en el ring. Debes entrar con un vencedor, como un hombre peligroso, que se va a devorar el mundo. Si entras con miedo, como un perdedor, eso es lo que te va a ocurrir.

Segundo escalón: Exposición: ¿cómo te ven? El concepto que tienen las personas de ti y de alguna forma te afecta porque es un miedo que debemos superar, debemos enfrentar a las críticas, a los prejuicios y a las falsas acusaciones.

Tercer escalón: Aceptación de la realidad: ¿qué va a pasar? Si no eres consciente de la realidad esto se jugará en contra, todo luchador entra al ring con la idea clara de que le van a golpear, todos vamos a enfrentar una lucha y nos van a pegar donde más nos duele, y el que entra a emprender pensando que nunca le va a pasar nada malo, seguro se llevará sorpresas.

Si superas estos tres escalones estás listo para entrar en la gran pelea de tu vida, emprender no es una cuestión de suerte, tiene que ver con decisión, decisiones basadas en conocer estás tres realidades.

Si estás aquí frente al ring es porque eres un luchador, eres alguien que quiere enfrentar sus miedo, alguien que quiere ir por más que quiere triunfar, que está dispuesto a tomar los pasos decisivos de su vida.

Diferencias entre Santa Claus y Jesús

            Santa                                                                            Jesús
Viejo gordo y barbón                                       Niño en un pesebre
Trae regalos a los que se portan bien           Vino como regalo porque nos portamos mal
Vuela en un trineo tirado por renos             Camina sobre el agua y asciende sobre las nubes
Recorre el mundo en una noche                   Tiene al mundo en sus mano y lo sustenta
Aparece una vez al año                                    Está todo el tiempo a tu lado
Vive en el Polo Norte                                       Vive en mi corazón
Es un personaje de fantasía                            Es real, es Dios

Juan 1:14  Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

La navidad no es un cuento de hadas, es una verdad anunciada desde la antigüedad, declarada por los ángeles y vivida por todos aquellos que creen en Jesús. No celebres una navidad como tradición sino como adoración a Jesús el Hijo de Dios que vino a salvarte.

El día “D”

Me he puesto a pensar en qué ocurrió el día siguiente a Navidad, o sea, al nacimiento de Jesús. ¿Qué pasó con los pastores? ¿Con el mesonero? ¿Con las familias de ellos? Me imagino que ellos habrán ido corriendo a sus casas y contar lo que vieron, sobre todo lo de los ángeles irrumpiendo en la noche tranquila dando tal anuncio. ¿Pudo haber continuado la vida igual? Imagínate por un momento si estuvieras allí. Un ángel se te aparece y te dice:

Lucas 2:10  … No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11  que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
13  Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
14  ¡Gloria a Dios en las alturas,
 Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Ahora llegas al establo y lo encuentras tal cual como te lo dijo, y dices: “Este es el Mesías que tanto esperábamos”. Pero luego ¿Simplemente te vas?, ¿continúas con tu tranquila vida pastoril?. No sé tú, pero a mí me hubiera resultado difícil volver a vivir como antes sabiendo que ese niño es el Mesías, quedaría cerca para verlo crecer y estar a su lado.

Según la Biblia por los menos dos años más vivieron José y María en la ciudad, hasta que llegaron los reyes del oriente (eso de que llegaron la misma noche del nacimiento con los regalos es mentira, por las dudas, no te lo creas. Es sólo para poner una linda escena del nacimiento bajo el árbol). Así que los pastores y sus familias, los del mesón y los vecinos que se enteraron que el que nació en el establo era el Mesías de Israel.

Pero la Biblia no dice nada al respecto, así que me queda sólo pecar por especular. ¿Será que se olvidaron de Él?, ¿Será que verlo tan pequeño, tan indefenso, hizo que el razonamiento pueda más que la fe y digan: “sólo fue coincidencia”?.  Toda esa noche de excitación espiritual, toda esa emoción de ver la promesa cumplida a Israel, se fue disipando, todo terminó pocos días después.

Aunque si vemos bien, no somos diferentes a los pastores, y esas personas, porque luego de “las fiestas”, de las actividades en la iglesia, la cena familiar, recordar el nacimiento, etc. Todos volvemos a nuestro diario vivir y la navidad, Jesús y el cumplimiento de las profecías pasan a ser una actividad más. Lindo el brindis pero después todo se disipa. No somos muy distintos.

Quisiera que el “espíritu de la navidad” no sea sólo navideño, sino todo el resto del año, y lo digo por mí mismo. Que cada día que me queda en esta vida la viva como viendo al Mesías, contando a otros que Él vino al mundo, que nos ama y que nos quiere salvar.

La verdad es que son puras especulaciones mías, pero es muy común en el hombre olvidarse de las cosas después de lo sucedido. El día “D” existe, siempre hay un día después y sólo recordamos una fecha y no vivimos la razón del evento. Vuelvo a repetir, hablo por mí, pero puedo ver lo mismo en los diez leprosos que fueron sanados años después, en once discípulos que regresaron al mar a pescar. Yo quiero ser como el gadareno que no sólo rogó por quedarse con Jesús sino que al recibir el mandato de ir y contar a su familia, no fue a su casa solamente sino a Decápolis.

Que navidad no tenga un día “D” en ti, sino que sea un vivir continuo anunciando al mundo que Jesús ya nació. ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz y buena voluntad a los hombres! Jesús es el Salvador.

Navidad

La navidad, para muchos, hoy es sólo comercial. En el concepto de los niños, navidad es: regalo y Papá Noel; para los jóvenes: fiestas y diversión, y los adultos son: regalos costosos y deudas. Pero el mundo de hoy en día ha quitado los ojos de la navidad verdadera para mirar lo que el mundo les ofrece con un perfil muy diferente.
La navidad es un hombre viejo con barba y pansa inflada, con un rostro tierno que trae regalos a los que se portan bien. Sin embargo, navidad es celebrar el nacimiento de un niño: “Jesús”, quien viene a darnos el regalo más glorioso porque somos malos, porque estamos alejados de Dios y quiere reconciliarnos con Él.

Lucas 2:9-12 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;  y tuvieron gran temor.
Pero el ángel les dijo: No temáis;  porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

El mundo trata de torcer lo que Dios hizo para nuestro bien. El mundo habla de un futuro prospero, pero la única forma de encontrar prosperidad para nuestras almas está en la persona del Señor Jesús. La única forma de encontrar la paz y el amor es en quien ES AMOR y PAZ: “Jesús”. No podemos encontrar en el mundo nada que satisfaga nuestras vidas como Jesucristo.

Navidad para muchos hoy en día es pavo, dulces y regalos. Cosas perecederas, cosas tangibles que se consumen. Pero la verdadera navidad es recordar a Aquel que nos amó de tal manera que tomó la forma de hombre y nació en un pobre lugar para traernos el regalo que no merecemos, porque somos malos, pero que Él nos quiere dar por su gran amor: la salvación. Esto es eterno, intangible pero lo podemos ver con los ojos de la fe.

Mientras el mundo mira las luces que los rodea y deslumbran; nosotros podemos ver a Aquel que se humilló y dejó la gloria de su Padre para morar entre nosotros, para tomar nuestro lugar, para darnos vida, cuando estábamos perdidos.

Juan 1:9-14 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Celebremos la Navidad con amor; con gozo porque entendemos que estamos recordando el momento en que Dios mismo se acercó para que nosotros nos podamos acercar al Padre a través de su hijo Jesús.

¿Me afecta la Navidad?

Siempre me he preguntado si la navidad debería afectar mi vida. Sí, es un tiempo donde todos se sensibilizan, el amor es lo que todos proclaman y últimamente lo comercial es lo que prima. Pero como cristiano ¿debe afectarme la navidad?. Justamente como hijo de Dios debe y mucho.

La navidad no es el mero hecho de poner un árbol con luces de colores y llenarlo con regalos, eso es lo que nos han vendido en el día de hoy.

Obviamente que es recordar el nacimiento de Jesús, Dios hecho hombre. Y es ahí donde muchos tropiezan, aceptan a Jesús como salvador, a veces por verlo sangrante en una cruz y piensan: “Pobre Jesús, claro que le entrego mi corazón, si Él entregó su vida por mí, lo menos que puedo hacer es darle mi corazón.” Pero, yo no debo aceptar a Jesús en mi corazón porque Él sufrió sino porque es la única manera de ir al cielo, es Dios en la forma de hombre que vino a salvarme.

El hecho de que Jesús naciera, marca un antes y un después. Es como si de pronto por alguna razón en el patio de tu casa se levantara del suelo una gran roca, no la puedes remover, no la puedes partir, no la puedes quitar.

Entonces tienes que aceptar el hecho de que debes vivir con eso por el resto de tu vida. Puedes optar por hacerte el ciego y pensar que no está ahí pero no es verdad, o puedes adecuar tu vida a la presencia de LA ROCA en tu casa.

Del mismo modo Jesús llegó a nuestro patio, a este planeta y el que Él naciera debe afectar tu vida; ¿Qué piensas hacer con esta verdad?, ¿harás como que nada pasa o vivirás según su presencia?

Siendo cristianos, debemos vivir según esta realidad, no festejar navidad porque es un tiempo de amor y buenos deseos sino por el hecho de que Dios mismo descendió y está en tu corazón ahora.

Esto tiene muchas implicaciones, como por ejemplo: reconocer que Él existe, que vino para salvarnos, que se fue a prepararnos un lugar y que pronto volverá, mientras tanto debemos vivir esperando su regreso; debemos honrarle con nuestras vidas.

Pensar que Jesús no vino y que navidad es una campaña de mercado para vender cosas a fin de año, es como negar que no hubo diluvio, que no cayeron realmente los muros de Jericó o que no se dividió el mar Rojo.

Negar algunas de estas cosas es desacreditar toda la Biblia, porque sacas uno de estos versículos o lo niegas y haces de Dios un mentiroso y aun tu fe se vuelve nada. Negar el nacimiento Jesús quita de tus posibilidades encontrar salvación porque sólo Él es “el Camino, la Verdad y la Vida”

Hch 4:12 ¡Sólo en Jesús hay salvación! No hay otro nombre en este mundo por el cual los seres humanos podamos ser salvos. (Biblia La Palabra de Dios para todos – 2008)

No importa si crees o no en Jesús, no importa si dices que eres ateo o agnóstico o de cualquier religión o filosofía, no puedes quitar el hecho de que Dios tomó la forma de hombre y murió en una cruz por ti.

La Navidad existe no por los regalos ni por el amor que sienten las personas; la navidad es real porque Dios, el único y verdadero Dios, se hizo hombre y habitó entre nosotros para rescatarnos de la esclavitud del pecado y darnos vida eterna, una vida nueva junto a Él en el cielo.

Si lo crees o no, no cambia lo que Dios hizo; que lo ignores o no, no resta poder ni amor ni perdón ni paz a Dios. Él te puede dar todo esto, si aceptas a Jesús como tu salvador. ¡Feliz Navidad!  

Homosexualidad e iglesia

Mucho se ha hablado del matrimonio igualitario, sobre todo aquí en Ecuador, que hace pocos días que se aprobó la ley que permite a dos personas del mismo sexo contraer matrimonio.

Los grupos religiosos protestaron, los grupos LGTBIQ festejaron y las redes sociales estallaron. Hubo propuestas de salir a las calles a protestar en contra de esta ley y otros a defenderla. Ni hablar de la lluvia de memes que hacían chistes de todo tipo.

Entonces me preguntaron cuál es mi postura y es fácil responder, pues es mi convicción, y al mismo tiempo creo que es fácil lastimar la susceptibilidad de algunos; así que lo que sigue será desde mi punto de vista, sin tomar la postura en nombre de nadie ni hablando por la Iglesia, sino solamente es mi respuesta:

Yo creo que la homosexualidad es pecado porque Dios lo llama pecado. Hay varios pasajes donde hay una lista de pecados y entre ellos éste.

 18  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 21  Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22  Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24  Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25  ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26  Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27  y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28  Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29  estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30  murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,  31  necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32  quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. Romanos 1:18-32 [RV60]

Quien determina qué es pecado o no, es Dios, no yo. No depende de mi percepción sino de su persona. Todo lo que va en contra de su santidad y su verdad es pecado.

Así que, no es lo que yo pienso o siento sino lo que Dios dice acerca del pecado y hay un juicio sobre el pecado y una condenación.

23  Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 6:23 [RV60]

El problema con la iglesia

Sin embargo, las personas en las iglesias se alarman porque no saben cómo tratar con los homosexuales. No saben qué camino darles para que salgan del pecado. Estamos acostumbrados a decirles: «ora y lee la Biblia» pensando que de esta forma se alejará del pecado, quizás (y sólo digo quizás) es porque no saben cómo o no quieren tratar el pecado. Pero estos casos necesitan un trabajo pastoral. Alguien que trabaje en sus vidas y les acompañe en el proceso de dejar la práctica de pecado.

Nuestra cultura eclesial todo pecado sexual lo magnífica, porque entiende que es en contra del templo del Espíritu Santo, pero se olvida que fumar también lo es, igual que tomar alcohol en exceso y que comer en exceso también; en todos estos casos no cuidan el «Templo» y esos pecados o prácticas son aceptables.

La homosexualidad debe ser tomado como otro pecado y necesita tratamiento especial para poder abandonarlo. El problema es que en muchas iglesias la forma de restaurar es: pase al frente, admita su pecado y apártese. Pero sin las herramientas y ayudas adecuadas no lo van a lograr por sí solos.

Luego, están felices porque la persona reconoció el pecado y dijo que no lo volverá a hacer. De esa forma sienten que están libres de la responsabilidad del pecado y que son iglesias que guardan la sana doctrina y santidad. Aunque no haya un trabajo arduo de ayuda. Por eso siguen pecando en oculto y la caída nuevamente es posible y la disciplina o castigo es mayor; hiriendo el corazón del débil.

¿Acaso el chisme, la mentira y la codicia no destruyen a la familia y comunidad? La ira también, pero decimos: «Es que el hermano es bravo». Y no vemos a estos pecados como dañinos sino como malas costumbres. Otros dicen que hay comportamientos que son culturales, pero el pecado no es cultural; el pecado es pecado y Dios lo determina. Cultural es la forma en que tratas el pecado, no el pecado.

La homosexualidad es pecado.  El problema es cómo lo trata la Iglesia y eso hace que los grupos sociales odien al evangelio y critiquen la fe. No quiero echar la culpa de esto a Satanás, porque a veces creo que nosotros hacemos este trabajo sin su ayuda, pues tratamos con desprecio a los que cometen pecados que a nuestros ojos son terribles, pero tienen el mismo valor que la mentira ante Dios.

Unos me decían: «La familia ya estaba en crisis no por los homosexuales sino por la infidelidad, la fornicación y el maltrato intrafamiliar»… Y tienen razón. El modelo de familia se destruyó hace años, pero eso no justifica el pecado de homosexualidad. No porque me fue mal en mi matrimonio me hago homosexual o consiento esta práctica como aceptable. Dos errores no producen un acierto. Un pecado no justifica otro pecado.

¿Que si estoy de acuerdo con la unión de dos personas del mismo sexo? No, porque es un pecado. ¿Que debo respetar la ley? Sí, porque es un mandato. Pero yo tengo libertad de culto y debo enseñar a mis hijos lo correcto ante los ojos de Dios.

La pregunta no es: si debo estar de acuerdo o no con la ley de matrimonio igualitario, sino ¿de qué forma, como iglesia, debo tratar al que no conoce a Dios cualquiera sea su pecado? Esta es la pregunta que debemos hacernos y responder.

Lo que aprendí de «El Planeta de los Simios»

Es unas de las películas que me gustó desde que era niño y obviamente te estoy hablando de la primera saga los años 60 y 70.

Pero esta nueva trilogía es realmente interesante, tanto por sus efectos especiales como por su guión. Y por eso quiero contarte lo que aprendí con esta película, especialmente con la última: «Guerra».

No dejes con vida a tu enemigo

Si algo ha dejado claro el cine, desde «El dólar marcado» hasta hoy es que si dejas a tu enemigo con vida, éste volverá y te matará. Le ocurre a los villanos cuando dejan a los héroes mal heridos y le ocurrió a «Cesar» cuando dejó al soldado con vida, quien al final, tiró la flecha que lo mató.

En tu vida espiritual no puedes quedarte con enemigos rondando por tu patio. Si has dejado algún pecado o hábito pecaminoso debes acabar con todo lo aquello que te lleva a pecar. No tengas misericordia de ellos. Odia el pecado como Dios lo odia. El rey David dijo: «Odio la mentira, no la soporto; pero amo tu enseñanza.» Salmos 119:163 [DHH]

No guardes cosas de tus enemigos

Esto le costó la vida al militar que mató a la familia de César. Guardó la muñeca de trapo de Nova y se contagió de la enfermedad que tanto odiaba. A veces tendemos a guardar cosas del pasado: números telefónicos, cartas, fotos o instrumentos que nos hicieron pecar y quizás hasta algún disco de música que nos transportan a esos momentos de pecado y si están contigo te mataran en algún momento.

Siempre puedes redimirte

Tras la conversación entre César y el Kong, el gorila dice: «Yo voy a salvarme a mí mismo.» Y César agrega: «Si queda algo que salvar.» Pero al final, en el momento crucial de la película, es el Kong quien salva a César pagando con su propia vida, siendo que él trabajaba como esclavo de los humanos. Realmente podemos hacer algo para cambiar nuestra vida, no todo está perdido, podemos ayudar a otros a pesar de nuestros errores, aún cuando nos convertimos en los más odiados por todos, podemos dar algo bueno.

Me gusta ver estos destellos de luz que llenan mi vida en cosas que no todos pueden verla y no quiero ser de ese tipo de personas que espiritualizan todo, no, definitivamente no soy de esos. Sino que pienso en que siempre hay algo que aprender.

Cuéntame qué opinas tú.

Importancia de crecer espiritualmente

El crecimiento espiritual, para algunos, es algo que no tiene la misma relevancia en su vida que para otros.

Hay diferentes posturas:
  • El crecimiento lo da Dios, así que cuando Él quiera, voy a crecer.
  • Tengo muy poco tiempo en la fe, poco a poco voy a entender y crecer.
  • No crezco porque el pastor no me visita.
  • El crecimiento es algo natural y con el tiempo voy a ir creciendo.

El hecho de que no se le dé la importancia que se debe a crecer espiritualmente resulta en pereza espiritual, carnalidad, falta de desarrollo y expansión de la iglesia y no cumplimiento de la gran comisión.

Efesios 4:11-16

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

La necesidad

Imagínese por un momento una persona con 10 años pero que no sepa hablar ni caminar por sí solo.

Quizá puedas pensar en una persona con alguna lesión cerebral, atrofia muscular u otro tipo de enfermedad, pero definitivamente no estamos hablando de una persona con el uso total de su capacidades.

Un individuo nace, se desarrolla y en cada etapa de su crecimiento debe ir cumpliendo con cierto proceso.

El niño debe aprender a succionar para poder alimentarse del seno materno, después debe afirmar su cabeza, sentarse, comer alimento sólido, etc. Hasta que con el paso del tiempo y la estimulación adecuada se desarrolla completamente y llega a su madurez.

De la misma manera el creyente debe crecer, debe desarrollarse y madurar.
Es una necesidad para cada hijo de Dios. No podemos quedarnos en una etapa de nuestra vida cristiana como si el tiempo no trascurriera.

El propósito de Dios es que TODOS lleguemos a ser un varón perfecto. Porque el riesgo primordial es que seamos arrastrados por el pensamiento del mundo.

Hay varios aspectos de esta necesidad:
  • Por mí mismo: necesito crecer porque Dios ha determinado obras para que yo las cumpla y me ha encomendado la gran comisión. También es una parte de mi obediencia a Dios y debo crecer por mi salud espiritual. 1Pe. 2:2,3
  • Por los demás: en la vida cristiana no estoy solo. Soy parte de un cuerpo y necesito a otros creyentes los cuales me necesitan a mí para crecer. El pasaje de Efesios está hablando en plural:« todos, lleguemos, crezcamos». Pero dice que según la actividad de cada miembro recibe su crecimiento. Debo crecer porque sino entorpezco el crecimiento de la iglesia. Por mí carnalidad soy de tropiezo a otros o estorbo a la obra de Dios.
  • Por Cristo: Efesios dice que somos parte del cuerpo de Cristo. Él es la Cabeza, nosotros los miembros. Al no crecer no estoy siguiendo las órdenes de la cabeza, no glorifico a Cristo y deshonro su nombre. Hebreos 5:11-14

Es necesario que crezca espiritualmente porque de lo contrario estoy atrofiándome, no ayudo a otros y deshonro al que me salvó con un propósito: «Que seamos alabanza de su gracia».

Responsabilidad

Muchos creen que la responsabilidad es de Dios. Que Dios da el crecimiento, y sí, han leído este pasaje donde Pablo dice:

1 Corintios 3:6  Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Pero hay que ver el contexto de esto: Pablo escribe sobre la carnalidad de los creyentes de Corinto.

Les dice ustedes son carnales porque se pelean, tienen celos y toman el nombre de personas como partido para sus pleitos, pero Dios es el que hace la obra en cada uno. Así que no importa quien planta o riega, lo importante es Dios.

Algunos dicen si no crezco es porque Dios no me da el crecimiento, pero la responsabilidad de crecer es de cada creyente.

1 Pedro 2:2  desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

Romanos 12:2  No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Hebreos 6:1-2 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

Efesios 4:22-24  En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

La Fuerza para crecer

Definitivamente el crecimiento es espiritual y necesitamos la asistencia del Espíritu Santo de Dios para hacerlo. Dios da el crecimiento, recién leíamos. Dios provoca en nosotros todo lo necesario y da todo lo necesario para que crezcamos, pero nosotros debemos tomar de aquello que nos da.

Filipenses 1:6  estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Dios comenzó la obra y la va a terminar. El punto es entender de qué forma:

  • Por la iglesia: Dios nos colocó en un cuerpo con el fin de que nos ayudemos mutuamente a crecer.
  • Por su Palabra: la Biblia es la guía vida de todo creyente y debemos leerla y obedecerla, estudiar, compartir y desearla cada día.
  • Por las pruebas: Dios puede utilizar las pruebas para hacerme crecer, que mi fe sea probada para pulirla y ser mejor. 1 Pedro. 1:7
  • Por el servicio: el ejercicio en la obra de Dios me hace crecer y en el servicio puedo conocer otros aspectos de Dios y de la vida cristiana. Hebreos 6:7-12. 2 Pedro 3:10

El Espíritu Santo produce en nosotros esos frutos que muestran nuestro crecimiento. El Espíritu nos da la fortaleza, el poder para vencer las tentaciones, huir del pecado y vivir una vida consagrada a Dios.

Un creyente que no crece no está estancado, es carnal, porque dejó de obedecer a Dios, dejó de alimentarse de la Palabra de Dios, dejó de seguir al Espíritu Santo y dejó de sujetarse a la Cabeza que es Cristo.

La consecuencia: una vida sin frutos, desorientada, frustrada, plagada de vicios de pecados, una vida fluctuante influenciada por todos.

Honre a Dios, crezca y ocúpese en vivir en comunión con Cristo.

Iguales, pero diferentes

El carbón y el diamante son del mismo material: de carbón.  El carbón absorbe la luz; el diamante la refleja. Hay cristianos que son semejantes al carbón y los hay que son semejantes al diamante.

Al examinar sus creencias, son iguales; pero al examinar su experiencia religiosa… y al observar su vida, sus costumbres, su utilidad en la iglesia y en la sociedad… ¡no son iguales! Uno es opaco y otro es luminoso.  Cada cristiano debe examinarse para saber si es carbón o si es diamante.

Carácter mal entendido

Hay que diferenciar bien este tema del carácter para que sepamos de qué estamos hablando.

Temperamento

Es la resultante de la combinación de rasgos congénitos que afectan el comportamiento del hombre. Estos se disponen genéticamente en base a la nacionalidad, la raza,  el sexo y otros factores hereditarios. Algunos psicólogos sostienen la idea que son más los genes recibidos de los abuelos que de los padres. Los rasgos temperamentales son tan impredecibles como el color de ojos, del cabello o el tamaño del cuerpo.

Carácter

Es el “YO” verdadero. 1Pedro 3: 4 “el hombre oculto del corazón”. Es el resultado de nuestro temperamento natural modificado por la formación que recibimos en nuestra infancia, educación, actitudes, creencias, principios y motivaciones básicas. Es el ALMA del hombre, constituida por la mente, las emociones y la voluntad.

Personalidad

Es la exteriorización de nuestro “YO”, que puede o no confundirse con nuestro carácter según sea nuestra autenticidad. Es una conveniente fachada que cubre un carácter débil o desagradable.

Excelente formula para un caos mental y espiritual. (1 Samuel 16: 7; Proverbios 4: 23). Es dentro del hombre y no fuera de él el sitio adecuado para cambiar el comportamiento.

Resumen

  1. Temperamento es la combinación de los rasgos con que nacemos.
  2. Carácter es nuestro temperamento civilizado.
  3. Personalidad es el rostro que mostramos a los demás.

Carácter es lo que soy cuando nadie me ve, tener carácter es ser genuino, es vivir de acuerdo a  lo que soy en realidad, a mi naturaleza, a mi vida en Cristo.

Ser cristiano y vivir como tal. Es actuar normalmente no intentar aparentar o ser alguien para agradar a otros.

Esto no quiere decir que debo vivir sin importarme el resto, sino vivir de acuerdo a lo que soy.

1 Juan. 3:1  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
2  Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
3  Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Si entiendo que no debo fingir una vida cristiana sino vivir mi vida en Cristo, será más fácil mostrar a Cristo en mí, tener un carácter de acuerdo al Suyo.

Identifica la falta de carácter

La falta de carácter te lleva a vivir la regla de TRES COMPLEJA: No sé, No tengo, No puedo. Es la forma en que algunos se justifican para no hacer ni vivir como Dios quiere. 

Algunos dicen: es que mi prioridad son los estudios, o mis padres y no puedo hacer eso para Dios ahora. Sí claro que esas son sus prioridades, pero es obvio que Dios no es su prioridad, que vivir conforme a su voluntad es algo secundario.

Eclesiastés 12:13  El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

El carácter no es hacer buena letra, no es mostrar a otros lo buen cristiano que soy, sino ser realmente lo que soy en mi interior, en mis pensamiento. 

No tengo otra cosa más importante en esta vida que conocer más a Dios, servirle y ser de bendición, porque para eso Dios me salvó, me dio un nuevo camino y me llamó a ser bendición.

La vida es muy corta y poca como para gastarla en simples cosas que no son eternas, en algo que pasa tan rápido como el tiempo.

Las excusas

¡¡¡Es que mis amigos!!! Muchos de tus amigos hacen burla de los cristianos y aun de ti mismo, no los rechaces pero pon en la balanza, ellos viven así, porque no tienen a Jesús en su corazón. 

La bulimia, el suicidio, la depresión, los complejos de identidad, la distorsión en la orientación sexual, la rebeldía a los padres son cosas que caracterizan a la juventud de hoy, pero no quiere decir que sea la norma de vida, ni que no afecte a los cristianos.

Nosotros tenemos a Cristo, ellos no tienen a quién buscar, a quién recurrir ni rogar por ayuda, ni al Espíritu Santo para ser fortalecidos pero nosotros sí.

Entonces que no importe lo que digan tus amigos cuando tienes más ventajas que cualquiera en tu vida.

Efesios 2:10  Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

1 Pedro 3:9  no devolviendo mal por mal,  ni maldición por maldición,  sino por el contrario,  bendiciendo,  sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.

Esta conducta debe ser el resultado de lo que hay en nosotros no un esfuerzo por ser buenos, sino lo que hay en mi corazón y en mi vida, porque sé que soy esto.

Soy de Cristo y soy de bendición. Nada ni nadie puede cambiar esta realidad.

Sé lo que Dios quiere

Al pensar en ser lo que Dios quiere que sea, se me vienen varias ideas a la mente y por mucho tiempo pensé que debía ser alguien perfecto, sin fallas, como todo un apóstol de la Biblia, como un santo.

Claro que no estaba viendo la realidad de la vida de los apóstoles ni de los santos, que son hombres como nosotros llenos de fallas y tentaciones como yo, pero con una pequeña diferencia que cambiaba todo el resultado de sus vidas.

Esa diferencia se llama: sinceridad.

Me gustaría que veamos juntos como la sinceridad nos ayuda ser lo que Dios quiere que seamos, y de que sinceridad estamos hablando.

Esta sinceridad es básicamente reconocer lo que soy en realidad ante Dios, ante mí mismo y ante los demás, mirarme al espejo y decir: sí, yo soy así.

No puedo ocultarlo, no puedo negarlo, pero Dios te pido que tú seas el que de ahora en más me guíe a ser lo que tú quieres que sea.

Veamos tres áreas de la vida de un joven donde hay conflictos para ser lo que Dios quiere.

Identidad

La identidad no es una cédula, ni la ropa, ni la música que escuchas, estos son identificaciones; las cosas que usas para identificarte, ya sea con un grupo de personas o línea de pensamiento.

La identidad es lo que somos en nosotros mismos, no lo que mostramos que somos. Identidad es tu YO, lo que eres en lo más profundo de tus pensamientos, lo que en realidad eres.

Proverbios 23:7  Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
 Come y bebe, te dirá;
 Mas su corazón no está contigo.

Cuando recién llegue a Ecuador una de las primeras cosas que me gustó fueron los bolones de verde (plátano verde). Así que, hecho todo un experto fui a comprar plátano verde… claro, estamos hablando de identidad y yo mostraba mi identidad de argentino que todo lo sabe, y el vendedor de alguien que realmente sabe y me engañó, me dio guineos verdes (bananas verdes).

Al llegar a la casa, el muchacho que me iba a enseñar a hacer bolones comenzó a reírse y burlarse de mí, porque me vendieron mal los verdes. Me sentía realmente tonto.

Pero puedo entender dos cosas:

  1. que el guineo por más que se esfuerce y trate, nunca será un verde, porque su naturaleza es diferente, aunque los inexpertos como yo lo confundan jamás podrán hacer un buen bolón.
  2. que mejor es ir a comprar con alguien que sí sabe.

La identidad como cristiano es algo que debemos mostrar en todo lugar, en todo tiempo.

No es una camiseta que nos ponemos como hinchas, no es una forma de vivir, no es un estilo de vida, no es un ideal de vida, es vivir nuestra propia vida, lo que en realidad somos, nuestra nueva naturaleza, ¡¡CRISTIANOS!!.

Colosenses 3:1  Si,  pues,  habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2  Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3  Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4  Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
5  Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
6  cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,
7  en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

Gálatas 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Muchos tratan de vivir forzadamente una vida que agrade a Dios y ser santos, cuando en realidad debo dejar que Cristo ocupe más en mí, morir yo y dejar que su Espíritu me guíe.

Sí es cierto que es una lucha con la carne, pero si trato de trabajar y trabajar sin entender que en realidad mi vida cambió y ahora soy cristiano, un hijo de Dios, salvo por la sangre de Jesús, comprado por Él y justificado, veré que mostrar al resto lo que realmente soy no es tan difícil.

Nadie se avergüenza de decir que es de un equipo de fútbol, si el resto piensa diferente o no le gusta, que se las aguante, ¡¡¡yo soy así y punto!!!.

Porque esto es lo que está en nosotros lo que llevamos en la piel. Del mismo modo debemos identificarnos con Cristo, ser un reflejo de suyo, mostrarlo en todo lugar que esté, en la forma de actuar, de pensar, de amar, de divertirme, de hablar.

Pedro metió la pata cuando abrió la boca

Cuando Pedro negó a Jesús hizo lo siguiente:
Marcos 14:69  Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos.
70  Pero él negó otra vez. Y poco después,  los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos.
71  Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis.

Testimonio es mostrar a otros lo que somos y lo que hay en nosotros, es reflejar todo lo que está en mi vida. Y aunque trate de fingir de algún modo va a mostrarse.

Pedro trató de confundir a los que le oprimían disfrazando su lenguaje como las del mundo.

Muéstrate como lo que eres, un hijo de Dios y no tengas temor de lo que digan los demás, tienes una ventaja, todo el universo está de tu lado.