Las preguntas que tememos los hombres

By 21 diciembre, 2016Blog

Ellos tomaban una bebida juntos, del mismo vaso con el atardecer de fondo y las olas del mar dando un sonido aún más romántico. El color dorado reflejaba en sus rostros, el ambiente era ideal, suspiros tras suspiros soñaban con un futuro feliz.

– Quisiera que todos los días fueran así – dijo él.
– Sí, yo también – agregó ella.
– ¿Eres feliz? – preguntó el novio enamorado.
– Definitivamente – respondió y luego preguntó – ¿Me amas?

De repente el joven enamorado comenzó a toser y no podía respirar y todo el romanticismo se acabó en una frase sobre el clima:

– Qué lindo atardecer, ¿lo viste?

Muchos, por no decir todos los hombres se ponen en aprietos al momento de escuchar ciertas preguntas. Preguntas que los ponen nerviosos y no saben qué responder, preguntas como:

  • ¿me amas?
  • ¿me veo gorda?
  • ¿Qué tengo de nuevo en mí?
  • ¿Cuándo conoceremos a tus padres?
  • ¿te parece linda esa chica?

Puede haber miles de preguntas más que hacen transpirar a más de uno. Pero el punto es ¿Por qué?, ¿Por qué nos preocupan estás preguntas?, ¿Por qué nos ponemos tan nerviosos?

Bueno creo que en parte se debe a que nadie quiere ser confrontado con situaciones que lo lleven a tomar una postura o partido. Cuando una mujer hace una pregunta como está tiene en su mente una expectativa de lo que ella quiere oír como respuesta. Pero el hombre no quiere dar una respuesta que la ofenda y muchas veces no sabe qué responder porque no está pensando en eso.

Si hace algún comentario sobre su corte de cabello, su peso, su apariencia o la de otra mujer, sabe que se meterá en un problema. Porque si dice: “te ves hermosa” ella dirá: “ba, sólo lo dices para quedar bien”.

Entonces ante el temor de responder algo que no pueda agradar a la otra persona, se siente en el aprieto de que todo lo que diga puede ser usado en su contra. Y muchas veces prefiere no responder o responder con otra pregunta. Esto le da un poco de tiempo para pensar bien antes de decir algo. Dilata la pregunta inicial para sondear cómo está la situación y los ánimos, para no entrar en un conflicto.

Por lo general cuando un hombre no puede responder la pregunta por estos temores, comienza a divagar en sus respuestas, repite la última palabra de lo que se le dijo, mira hacia el suelo o las paredes. Lo único que está haciendo es pensar, valorar y evaluar  cuál sería la respuesta más adecuada. Lo que no sabe, es que por lo general las mujeres se dan cuenta de este tipo de actitudes y quedan descubiertos.

Entonces ya sabemos que una pregunta que los involucre y comprometa, siempre necesitará tiempo para preparar una respuesta. Si esta pregunta lo coloca en una situación de tomar una postura o decir algo personal puede ser que traiga el miedo de dar una respuesta que provoque un conflicto. Y eso es lo que no quieren.

¿La solución sería no hacer estas preguntas? No. Sino en algunas preguntas darles tiempo a que lo piensen. En otras ayudarles a sentir confianza de que cualquiera sea la respuesta no creará conflicto y por último, creer lo que está diciendo de un punto de vista objetivo. Muchas veces los hombres responden lo que se les preguntó, cruda y objetivamente. No considera los aspectos emocionales de la conversación, lo que las mujeres sí están considerando.

– ¿Cómo está la sopa?
– Le faltó sal.

El hombre respondió la pregunta, no consideró el esfuerzo de hacerla, ni agradeció lo que está recibiendo, simplemente dio su apreciación objetiva. Esto es lo que generalmente crea el conflicto.

La Biblia dice:
Mateo 5:37  Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno.

La respuesta nuestra no debe ser fingiendo ni tratando de zalamear a los demás. Debe ser cierta, sin mentiras, pero considerando que se puede ofender si no se tiene cuidado en la forma que se dicen las cosas. Ser atento y prudente en la forma que dices las cosas, puede hacer la gran diferencia.

Author nel

Argentino, nacido el 01 de agosto del '77, obvio! 1977. Casado con Esther Logacho. Padre de Ariel David, nuestro pequeño León de Dios y de Lucas Nicolás el que Resplandece. Ambos son nuestro mayor tesoro. Trabajo como misionero en Quito Ecuador desde el año 1999 y en 2006 fundé Comisión Juvenil, una misión evangélica que tiene el sueño de entrenar a jóvenes en diferentes áreas de ministerio en la iglesia local para fundar nuevas iglesias. Amamos a Dios profundamente y nos dedicamos a Él por completo. Comparte sus reflexiones en su blog personal www.notansimple.com desde 2011. Hoy trabaja en LA BIBLIA DICE y Vamos Juntos coordinando eventos y contenidos de estudios, devocionales y recursos bíblicos digitales.

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