Juzgar por Dios

By 15 mayo, 2017Blog

Esto es interesante para mí, porque nunca me di cuenta que cuando emitimos un juicio sobre otras personas asumiendo que eso es lo que Dios dice, también estamos juzgando a Dios porque pensamos que Él tomaría una acción como la nuestra o diría las cosas que nosotros decimos. Una vez escuché a un hombre decir a un estudiante de seminario: “tú nunca vas a servir a Dios, yo sé que Dios no te usará”,  para gozo de uno y vergüenza de otro, hoy sirvo junto a ese estudiante que dijeron que no sería útil y recuerdo con pena al que juzgo mal a Dios mismo. Pero para nosotros siempre es más sencillo emitir juicios y sanciones que pensar en lo que realmente Dios piensa y actuar como Él actuaría.

Job 42:7  Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.

A veces nos colocamos en el lugar de Dios y decimos cosas o tomamos decisiones pensado que Él haría eso, ¿no te parece que eso es juzgar a Dios mismo?. Creo que nuestras iglesias se llenan de jueces en nombre de Dios y no en hermanos tiernos que sufren con el dolido y sobrellevan las cargas de los demás. Sólo quiero dejar en claro que esto enciende la ira de Dios.

Si ves la vida de Jesús en el relato de los evangelios te vas a encontrar con una persona que pocas veces juzgó sino que dio la oportunidad de que se reconcilien antes que se alejen de la presencia de Dios. Pero sí fue severo y determinante con los que tomaban el papel de juz y maltrataban a los demás.

Creo que sería bueno que respondas las siguientes preguntas: ¿Te han juzgado?, ¿Notaste que juzgaron también a Dios?, ¿Estás tomando el papel de juez?

Antes que tomes cualquier postura sobre un tema o persona, te recomiendo que pienses en dos cosas: 1- Qué realmente dice la Biblia sobre eso y 2- qué pone Dios en tu corazón sobre eso. Muchas veces Dios pone en nosotros el perdón pero nuestra religiosidad nos hace pensar en que debemos ser severos. La severidad no es significado de justicia ni la pasividad símbolo de misericordia. Debemos actuar como Dios lo haría, no juzguemos por Él, porque posiblemente estamos juzgando a Dios mismo haciéndole severo e inflexible.

Author nel

Argentino, nacido el 01 de agosto del '77, obvio! 1977. Casado con Esther Logacho. Padre de Ariel David, nuestro pequeño León de Dios y de Lucas Nicolás el que Resplandece. Ambos son nuestro mayor tesoro. Trabajo como misionero en Quito Ecuador desde el año 1999 y en 2006 fundé Comisión Juvenil, una misión evangélica que tiene el sueño de entrenar a jóvenes en diferentes áreas de ministerio en la iglesia local para fundar nuevas iglesias. Amamos a Dios profundamente y nos dedicamos a Él por completo. Comparte sus reflexiones en su blog personal www.notansimple.com desde 2011. Hoy trabaja en LA BIBLIA DICE y Vamos Juntos coordinando eventos y contenidos de estudios, devocionales y recursos bíblicos digitales.

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