Importancia de crecer espiritualmente

By 8 abril, 2016Blog

El crecimiento espiritual para algunos es algo que no tiene relevancia en su vida. Hay diferentes posturas:
– El crecimiento lo da Dios así que cuando Él quiera voy a crecer.
– Tengo muy poco tiempo en la fe, poco a poco voy a entender y crecer.
– No crezco porque el pastor no me visita.
– El crecimiento es algo natural y con el tiempo voy a ir creciendo.
El hecho de que no se le dé la importancia que se debe a crecer espiritualmente resulta en pereza espiritual, carnalidad, falta de desarrollo y expansión de la iglesia y no cumplimiento de la gran comisión.

Efesios 4:11  Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14  para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16  de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

La necesidad
Imagínese por un momento una persona con 10 años pero que no sepa hablar ni caminar por sí solo. Quizá pueda pensar en una persona con alguna lesión cerebral, atrofia muscular u otro tipo de enfermedad, pero definitivamente no estamos hablando de una persona normal.

Un individuo nace, se desarrolla y en cada etapa de su crecimiento debe ir cumpliendo con cierto proceso. El niño debe aprender a succionar para poder alimentarse del seno materno, después debe afirmar su cabeza, sentarse, comer alimento sólido, etc. Hasta que con el paso del tiempo y la estimulación adecuada se desarrolla completamente y llega a su madurez. De la misma manera el creyente debe crecer, debe desarrollarse y madurar.
Es una necesidad para cada hijo de Dios. No podemos quedarnos en una etapa de nuestra vida cristiana como si el tiempo no trascurriera.

El propósito de Dios es que TODOS lleguemos a ser un varón perfecto. Porque el riesgo primordial es que seamos arrastrados por el pensamiento del mundo.

Hay varios aspectos de esta necesidad:
a- Por mí mismo: necesito crecer porque Dios ha determinado obras para que yo las cumpla y me ha encomendado la gran comisión. También es una parte de mi obediencia a Dios y debo crecer por mi salud espiritual. 1Pe. 2:2,3
b- Por los demás: en la vida cristiana no estoy solo. Soy parte de un cuerpo y necesito a otros creyentes los cuales me necesitan a mí para crecer. El pasaje de efesios está hablando en plural: todos, lleguemos, crezcamos. Pero dice que según la actividad de cada miembro recibe su crecimiento. Debo crecer porque sino entorpezco el crecimiento de la iglesia. Por mí carnalidad soy de tropiezo a otros o estorbo a la obra de Dios.
c- Por Cristo: efesios dice que somos parte del cuerpo de Cristo. Él es la Cabeza, nosotros los miembros. Al no crecer no estoy siguiendo las órdenes de la cabeza, no glorifico a Cristo y deshonro su nombre. Heb. 5:11-14
Es necesario que crezca espiritualmente porque de lo contrario estoy atrofiándome, no ayudo a otros y deshonro al que me salvó con un propósito. Que seamos alabanza de su gracia.

Responsabilidad
Muchos creen que la responsabilidad es de Dios. Que Dios da el crecimiento, y sí, han leído este pasaje donde Pablo dice:
1 Corintios 3:6  Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Pero hay que ver el contexto de esto: Pablo escribe sobre la carnalidad de los creyentes de Corinto. Les dice ustedes son carnales porque se pelean, tienen celos y toman el nombre de personas como partido para sus pelitos, pero Dios es el que hace la obra en cada uno. Así que no importa quien planta o riega, lo importante es Dios.
Algunos dicen si no crezco es porque Dios no me da el crecimiento, pero la responsabilidad de crecer es de cada creyente.

1 Pedro 2:2  desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

Romanos 12:2  No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Hebreos 6:1  Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,
2  de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

Efesios 4:22  En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23  y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24  y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

La Fuerza para crecer
Definitivamente el crecimiento es espiritual y necesitamos la asistencia del Espíritu Santo de Dios para hacerlo. Dios da el crecimiento, recién leíamos. Dios provoca en nosotros todo lo necesario y da todo lo necesario para que crezcamos, pero nosotros debemos tomar de aquello que nos da.

Filipenses 1:6  estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Dios comenzó la obra y la va a terminar. El punto es entender de qué forma:
1- Por la iglesia: Dios nos colocó en un cuerpo con el fin de que nos ayudemos mutuamente a crecer.
2- Por su Palabra: la Biblia es la mayor autoridad en la vida de todo creyente y debemos leerla y obedecerla. Estudiar, compartir y desearla cada día.
3- Las pruebas: Dios puede utilizar las pruebas para hacerme crecer, que mi fe sea probada para pulirla y ser mejor. 1 Pedro. 1:7
4- El servicio: el ejercicio de la obra de Dios me hace crecer y en el servicio puedo conocer otros aspectos de Dios y de la vida cristiana. Hebreos 6:7-12. 2 Pedro 3:10

El Espíritu Santo produce en nosotros esos frutos que muestran nuestro crecimiento. El Espíritu nos da la fortaleza, el poder para vencer las tentaciones, huir del pecado y vivir una vida consagrada a Dios.

Un creyente que no crece no está estancado, es carnal. Porque dejó de obedecer a Dios, dejó de alimentarse de la Palabra de Dios, dejó de seguir al Espíritu Santo y dejó de sujetarse a la Cabeza que es Cristo. La consecuencia: una vida sin frutos, desorientada, frustrada, plaga de vicios de pecados, una vida fluctuante influenciada por todos.
Honre a Dios, crezca y ocúpese en vivir en comunión con Cristo.

Author nel

Argentino, nacido el 01 de agosto del '77, obvio! 1977. Casado con Esther Logacho. Padre de Ariel David, nuestro pequeño León de Dios y de Lucas Nicolás el que Resplandece. Ambos son nuestro mayor tesoro. Trabajo como misionero en Quito Ecuador desde el año 1999 y en 2006 fundé Comisión Juvenil, una misión evangélica que tiene el sueño de entrenar a jóvenes en diferentes áreas de ministerio en la iglesia local para fundar nuevas iglesias. Amamos a Dios profundamente y nos dedicamos a Él por completo. Comparte sus reflexiones en su blog personal www.notansimple.com desde 2011. Hoy trabaja en LA BIBLIA DICE y Vamos Juntos coordinando eventos y contenidos de estudios, devocionales y recursos bíblicos digitales.

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