El Lugar secreto

By 2 mayo, 2016Blog

Cuando éramos niños siempre teníamos lugares especiales de juegos, donde nos disfrazábamos, jugábamos y contábamos historias. Un lugar secreto, que quizá pocos tenían acceso. Un lugar donde todos éramos importantes y capaces de hacer cualquier cosa. Lo gracioso es que ese lugar podía ser en cualquier lado, hasta bajo de las cobijas, todo se transformaba cuando entrabamos al lugar secreto.

Ezequiel 3:22  Luego el SEÑOR puso su mano sobre mí, y me dijo: «Levántate y dirígete al campo, que allí voy a hablarte.»

Al leer este pasaje pensé en esto, en un lugar secreto donde puedo escuchar la voz de Dios. ¿Tienes uno? ¿Te encuentras a solas con Dios? ¿Él te invita a caminar para conversar?

Creo que es muy importante para cada uno de nosotros que tengamos este lugar, donde podamos pasar tiempo a solas con Él, donde podamos leer las Escrituras y orar. El Señor Jesús nos decía que entremos en nuestro aposento y cerrada la puerta oremos al Padre. Algo que tengo bien claro es que el lugar no hace a la santidad, no es el lugar sino con la persona con quien pasamos, es estar con Dios. El punto de tener un lugar así es para estar a solas con Él; es el hecho que nadie te estorbe, que nadie se interponga entre tú y Él.

Dios está muy interesado en hablar con nosotros; es Él el que nos invita a salir al campo para hablarnos. La pregunta es: ¿por qué?, bueno somos sus hijos, nos compró con la sangre de Cristo y dio todo por nosotros en la cruz. Y simplemente porque nos ama. ¿Necesitas más razones?.

La otra pregunta que me viene a la mente es: ¿para qué?, creo que la respuesta viene del versículo 23, léelo:

Ezequiel 3:23  Yo me levanté y salí al campo. Allí vi la gloria del SEÑOR, tal como la había visto a orillas del río Quebar, y caí rostro en tierra.

Ver su gloria. Cada vez que te acercas a Dios, cada vez que conversas con Él, que lees su Palabra, que tienes un tiempo de quietud para estar en su presencia y orar. Cuando estás a su lado siempre vas a ver su gloria, la forma que obró en el pasado y lo que está haciendo por ti. Esto no es una experiencia del tercer tipo, ni algo extrasensorial; sino que es una realidad, encontrarnos con Dios y conocerlo; mirar tu vida y reconocer tus pecados, reconocer su santidad y lo indigno que somos de estar ante Él, pero por la gracia de Cristo podemos entrar a su presencia, por eso es casi inevitable que termine este versículo de las siguiente manera: “y caí rostro en tierra”.

No podemos hacer otra cosa que caer a sus pies en adoración al ser objeto de tanto amor y pasión. Él nos llama porque quiere hablarnos, compartir con nosotros; nos lleva a un lugar secreto donde podamos estar a solas, nos muestra su gloria como en el pasado y podemos adorarle, rendirnos y decirle cuánto le amamos.

¿Ya tienes ese lugar? ¿Ya te encontraste hoy con Él?.

Author nel

Argentino, nacido el 01 de agosto del '77, obvio! 1977. Casado con Esther Logacho. Padre de Ariel David, nuestro pequeño León de Dios y de Lucas Nicolás el que Resplandece. Ambos son nuestro mayor tesoro. Trabajo como misionero en Quito Ecuador desde el año 1999 y en 2006 fundé Comisión Juvenil, una misión evangélica que tiene el sueño de entrenar a jóvenes en diferentes áreas de ministerio en la iglesia local para fundar nuevas iglesias. Amamos a Dios profundamente y nos dedicamos a Él por completo. Comparte sus reflexiones en su blog personal www.notansimple.com desde 2011. Hoy trabaja en LA BIBLIA DICE y Vamos Juntos coordinando eventos y contenidos de estudios, devocionales y recursos bíblicos digitales.

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