Café con Dios

By 29 abril, 2016Blog

Todos necesitamos un tiempo a solas para pensar y meditar. Algunos salen a caminar, otros a correr o manejar por la carretera en un tiempo de reflexión; escuchan música, miran el paisaje, silban o tararean alguna canción. Otros, cómo yo, tomamos un café o alguna bebida favorita y mientras la taza va quedando vacía tras cada sorbo, piensan en cómo vivir otro día más.

No sé cuál es tu mayor necesidad, pero la mía es la de conocer más a Dios y vivir de una manera que lo alabe y me de paz. Hay muchas cosas en la vida que en realidad no sé ni tengo la menor idea cómo enfrentar, a veces me siento sólo, desorientado y con cargas del corazón que a nadie pude contar sino solamente a Dios y Él es mi compañero de café. Quizá no hable, no lo vea ni lo pueda palpar, pero en mi mente y corazón puedo meditar en su Palabra y en la vivencia conocerlo de forma personal.

Me gustaría llevarte cada día a que juntos tomemos un café o lo que prefieras con Él. Desafiarte a que reflexiones en lo más íntimo y que puedas experimentar un crecimiento en tu comunión y compañerismo con Dios. No pretendo que adoptemos una religiosidad sino una vivencia genuina con nuestro Padre Celestial. Así que nuevamente te invito a que te sientes a la mesa con tu taza.

La mecánica es sencilla: Un versículo, un minuto, un café con Dios; si quieres quedarte más tiempo con Él está bien. La idea es que podamos compartir un Café con Dios. Luego de leer el versículo quiero llevarte a pensar y reflexionar en algunos aspectos quizás no convencionales de ese texto. Muchas veces venimos a la Palabra de Dios con ideas formuladas o pre hechas de lo que dice, porque ya lo hemos escuchado en algún estudio bíblico o prédica, y no damos oportunidad a que el Espíritu Santo ejercite nuestro cerebro a leer más allá de lo que está a simple vista. Tampoco vamos al misticismo, pero sí a ver las cosas desde otros ángulos, una perspectiva diferente y fresca. Entonces te haré algunas preguntas y me gustaría que fueras lo más sincero contigo mismo al contestarlas; y al fin, luego de escribirlas, puedas continuar tu día con esa idea en tu mente buscando la oportunidad de compartirlo con alguien más.

El caminar con Dios, no siempre es de pie, también puede ser sentado a la mesa de un café, en un banco de una plaza o en la cama de un hospital. La verdad es que me encantaría que un libro como este esté en un baño, sí, como lo lees; en un baño donde el tiempo se puede desperdiciar en pensamientos vagos, pero alguien podría encontrar una buena oportunidad para acercarse a una verdad de Dios. Quizás estás en una cama de un hospital o en la tenue claridad de tu cuarto porque no quieres salir por cualquier razón que sea. Pero si estás leyendo esto, creo que es porque la invitación a un Café es de Dios mismo, un encuentro íntimo con Él.

¡Ya!, listo, no más palabras. Comencemos por el principio, por el origen de todo y vamos poco a poco conociendo a Dios y al hombre, busquemos nuestro reflejo en todos estos pasajes y hagamos un cambio en nuestro vivir. Tomemos un Café con Dios.

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Author nel

Argentino, nacido el 01 de agosto del '77, obvio! 1977. Casado con Esther Logacho. Padre de Ariel David, nuestro pequeño León de Dios y de Lucas Nicolás el que Resplandece. Ambos son nuestro mayor tesoro. Trabajo como misionero en Quito Ecuador desde el año 1999 y en 2006 fundé Comisión Juvenil, una misión evangélica que tiene el sueño de entrenar a jóvenes en diferentes áreas de ministerio en la iglesia local para fundar nuevas iglesias. Amamos a Dios profundamente y nos dedicamos a Él por completo. Comparte sus reflexiones en su blog personal www.notansimple.com desde 2011. Hoy trabaja en LA BIBLIA DICE y Vamos Juntos coordinando eventos y contenidos de estudios, devocionales y recursos bíblicos digitales.

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